domingo, 5 de diciembre de 2010

Un parque para los deseos

Estrellas, espejos de agua, playa y movimiento en un espacio para todos y todas, un punto de encuentro del nuevo Norte en el cual la ciudad se da una cita para descansar, amar, bailar y jugar.

Con un área de 12.431 metros cuadrados, el Parque de los Deseos, creado por el arquitecto Felipe Uribe de Bedout,  nació como un espacio para la interacción de sus visitantes con conceptos de astronomía y  elementos de la naturaleza, como el agua y la energía. Para lo cual, cuenta con algunas atracciones lúdicas que distribuidas por todo el parque, llaman la atención de aquellos que desprevenidamente lo atraviesan. Ocho en total son las opciones lúdicas que ofrece el parque, ocho nombres curiosos y atrayentes de ocho atracciones educativas y divertidas: helióstato, réplica observatorio Muisca, mundo de los vientos, esfera celeste, voces a distancia, reloj solar, eclipse y asoleamiento en Medellín.

En 2003 por fin la ciudadanía pudo disfrutar del segundo parque estilo japonés de la ciudad, después del Parque de los Pies Descalzos, el Parque de los Deseos se convirtió en ese momento en un impulso al proyecto del nuevo norte de la ciudad, y la apropiación que hicieron los habitantes de la zona y de la ciudad, hizo intuir el éxito. Este parque construido por la fundación E.P.M.  representa a mil parques en uno, cada día, a cada hora es un parque diferente, y lo es porque que quienes lo habitan cambian tanto como sus actividades y su programación.

Así pues, en el Parque de los Deseos se dan cita los aficionados del cine, los admiradores de las estrellas, los amantes de la buena comida, de la cerveza, de la lectura y del ejercicio. Se dan cita: universitarios, personas de los barrios cercanos, intelectuales en busca de un espacio al aire libre, parejas en plan romántico, fanáticos del rock, jóvenes diversos sexualmente y apasionados del deporte.

Este espacio evocador de un desierto por sus colores y sus oasis, es escenario de grandes eventos de la ciudad como Humor City y Antioquia Vive la Música,  pero también, es el escenario de las pequeñas acciones que llenan de sentido la vida cotidiana: un joven gay que da su primer beso, un pequeño niño que deja escapar un globo de helio, una abuelita que por fin se ha aprendido la rutina de baile, una niñita que con ropa -y sin vergüenza- se mete a los chorritos y se moja toda corriendo de un lado al otro, una pareja que se escapa de la universidad para vivir una cita romántica.


                                  Domingo                                               
 
Miércoles
                                               




                                        
                                                                                                                              Viernes              

Domingo de esparcimiento






Domingo, día de gloria, de descanso, día para compartir, para olvidar la rutina y creer que el ocio es el único motivo para respirar. Como regalo divino, el sol le ganó una partida a las tormentas, y como es domingo, su presencia es fundamental en aquel espacio que entre cósmico y paradisiaco, convoca a las familias para que convivan en medio de la arena, del agua y la lúdica.

Pies desnudos, carcajadas, gotas de sudor, cabellos al viento, pieles al sol, cuerpos en movimiento apropiándose de un lugar que, más que un parque, es una morada para que las familias del norte, del sur, de arriba, de abajo, de allá o de aquí, hagan realidad algunos de sus deseos.



Desde las 10 de la mañana, el parque es habitado por niños que solo entienden de diversión y jóvenes que no les interesa conocer las reglas. Los niños imaginan que se están empapando en una piscina de olas, se sienten exploradores en la playa,  atraviesan puentes colgantes, juegan al teléfono o saltan la cuerda. Pero los jóvenes, juegan al fútbol o se desplazan por el área principal del parque en sus patinetas, juegos prohibidos en el parque, por lo que al ser descubiertos por un guarda de camisa roja, se ven obligados a abandonar el sitio.




También circulan por doquier padres y madres que cansados de trabajar toda la semana, hacen un esfuerzo para pasar un día en familia, para sentir que se rompe la rutina y que la ciudad les brinda una opción para el disfrute. Algunos se sumergen en la arena con sus hijos y los apoyan en la construcción de castillos, carreteras, o en la típica enterrada en la arena, como en las playas de Cartagena.


Otros, delatan los niños que llevan adentro al jugar ajedrez o twister, y la mayoría prefiere observarlos desde el malecón o la orilla, vigilando que nada les pase y guardando bajo su custodia el tesoro más preciado: el almuerzo.


Igualmente hacen presencia en el parque, parejas que disfrutan de su amor y de observar cómo se comportan algunas familias. Afortunadamente dentro de las restricciones que emite el megáfono aún no existe: “recuerde que en el Parque de los Deseos está prohibido abrazarse o besarse”.

Por decisión o por falta de dinero, las familias cambian las grandes atracciones por el aire libre, el aprendizaje y la lúdica, colmando el parque de colores, olores y gestos que denotan jubilo, así al otro día allá arriba o aquí abajo, empiece la jornada y con ella la cotidianidad.



Al caer la tarde, algunos emprenden la ruta caminando hacia sus casas, otros se van en metro, algunos en bus y muy pocos en moto. 

Viernes de encuentro


Con la complicidad de la noche van llegando en metro cientos de jóvenes entre los 13 y 25 años, que encuentran en el parque de los deseos, los viernes en la noche, un espacio para encontrarse, reconocerse, ser libres, ser ellos mismos, ser jóvenes, es decir explorar, conocer, aprender, compartir.  Están ahí e inconscientemente saben que ese parque, a esa hora, es el único espacio público que en Medellín pueden habitar, porque toda la oferta es para mayores de edad, porque toda la oferta es costosa, requiere un consumo, un gasto, dinero, dinero que no hay y porque entre más sean, más tranquilos y seguros pueden estar.

El Cartel, como es conocido este espacio, surgió de la idea de un puñado de estudiantes de la universidad San Buenaventura que empezaron, por medio de facebook, a citarse todos los viernes allí, dicha red social permitió que mas jóvenes se enteraran de la cita y en un abrir y cerrar de ojos el parque de los deseos, los viernes en la noche, se había convertido en el referente de la homosocialización entre los  jóvenes  LGBT de la ciudad, hasta allí llegan cada viernes jóvenes de toda la ciudad y el área metropolitana, que tiene en el metro su único medio de transporte por eso a las diez y media el parque empieza a quedar abandonado y a las once ya está totalmente desierto. 

Quien desprevenidamente cruce por el parque un viernes después de las siete de la noche, notará que allí no hay inhibición, que un beso es un gesto simple de cariño que se le da a cualquiera, que cogerse la mano es sinónimo de confianza y que todos son amigos aunque no se conozcan. Notará que se arman pequeños grupos donde se comparte una botella de vino barata, quizá cariñoso o tal vez Moscatel, que la forma de interaccionar es darse besos con el tradicional juego picobotella, o jugar cargamontón o hacer pirámides y piruetas estilo porrista.  Verá que hay quienes van de aquí para allá, que hay travestis, que hay personas muy adultas que parecen desentonar con el ambiente, que cada segundo se arma una nueva pareja y cada dos se deshace una.

En el mes de abril,  los medios de comunicación informaron como los jóvenes del cartel habían sido atacados por un grupo de skates, la razón nunca  se supo, un mar de rumores y versiones fue circulando y finalmente y aun con la presencia de la policía y la personería, los skates volvieron a atacar, botellas rotas, tablas rotas, manos rotas, varios heridos, mucho miedo y la incertidumbre, fueron los resultados de dicho ataque. Sin embargo y contra todos los pronósticos, los jóvenes del cartel no se dejaron amedrentar, no se dejaron asustar y siguieron habitando ese espacio tan propio, tan suyo.  Ahí están, cada día son más y parece que se quedarán mucho tiempo más.

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Miércoles de Movimiento





Es miércoles, mitad de semana, día perfecto para hacer un receso y pensar en una rutina diferente para los músculos, en un despliegue de ritmo y sudor que evapore el estrés y haga vibrar el corazón.

Cada miércoles de 7:45 a 9:15 de la noche, Gabriel Zapata, un profesional del deporte con 15 años de experiencia, lleva la euforia al Parque de los Deseos a través de: Marcha, Step – touch y Hops, pasos básicos en una sección de aeróbicos, en donde grandes y chicos dan rienda suelta al dinamismo de sus cuerpos.

La actividad lleva 6 años, pertenece al programa Renuévate con Sura Fundación, EPM y Sport Trainers (empresa dedicada a la prestación de servicios deportivos).


Más de 50 personas acuden a la fiesta en donde el ritmo y la salud van tomados de la mano. Allí en la plaza principal, se ven figuras de todos los tamaños, formas y colores, algunas coordinadas, otras felices, unas esbeltas, otras muy gruesas; pero no interesan las medidas, nada afecta los atuendos, solo interesa poner en práctica la máxima: “cuerpo sano, mente sana”.

Amas de casa, estudiantes, profesionales, abuelitas y niños, asisten a la cita sin importar que vivan lejos del Parque de los Deseos, pues para ellos lo más importante es salir de casa para hacer ejercicio.

El espectáculo posee un público específico, pues más de un curioso se aglomera alrededor de la plaza ya sea para: aprender, admirar o criticar, acciones que no llaman la atención de los amantes del movimiento, pues ellos solo están concentrados en el conteo de su profesor: “Uno, dos tres y vuelta”; para así, realizar los pasos con el mejor swing: adelante, atrás, al centro, derecha e izquierda. Todos se mueven en el Parque de los Deseos en busca de salud, belleza o diversión.