Estrellas, espejos de agua, playa y movimiento en un espacio para todos y todas, un punto de encuentro del nuevo Norte en el cual la ciudad se da una cita para descansar, amar, bailar y jugar.
Con un área de 12.431 metros cuadrados, el Parque de los Deseos, creado por el arquitecto Felipe Uribe de Bedout, nació como un espacio para la interacción de sus visitantes con conceptos de astronomía y elementos de la naturaleza, como el agua y la energía. Para lo cual, cuenta con algunas atracciones lúdicas que distribuidas por todo el parque, llaman la atención de aquellos que desprevenidamente lo atraviesan. Ocho en total son las opciones lúdicas que ofrece el parque, ocho nombres curiosos y atrayentes de ocho atracciones educativas y divertidas: helióstato, réplica observatorio Muisca, mundo de los vientos, esfera celeste, voces a distancia, reloj solar, eclipse y asoleamiento en Medellín.
En 2003 por fin la ciudadanía pudo disfrutar del segundo parque estilo japonés de la ciudad, después del Parque de los Pies Descalzos, el Parque de los Deseos se convirtió en ese momento en un impulso al proyecto del nuevo norte de la ciudad, y la apropiación que hicieron los habitantes de la zona y de la ciudad, hizo intuir el éxito. Este parque construido por la fundación E.P.M. representa a mil parques en uno, cada día, a cada hora es un parque diferente, y lo es porque que quienes lo habitan cambian tanto como sus actividades y su programación.
Así pues, en el Parque de los Deseos se dan cita los aficionados del cine, los admiradores de las estrellas, los amantes de la buena comida, de la cerveza, de la lectura y del ejercicio. Se dan cita: universitarios, personas de los barrios cercanos, intelectuales en busca de un espacio al aire libre, parejas en plan romántico, fanáticos del rock, jóvenes diversos sexualmente y apasionados del deporte.
Este espacio evocador de un desierto por sus colores y sus oasis, es escenario de grandes eventos de la ciudad como Humor City y Antioquia Vive la Música, pero también, es el escenario de las pequeñas acciones que llenan de sentido la vida cotidiana: un joven gay que da su primer beso, un pequeño niño que deja escapar un globo de helio, una abuelita que por fin se ha aprendido la rutina de baile, una niñita que con ropa -y sin vergüenza- se mete a los chorritos y se moja toda corriendo de un lado al otro, una pareja que se escapa de la universidad para vivir una cita romántica.
Domingo
Viernes






